Exposición “Entretelas” de Lourdes Florido del 4 al 25 de septiembrede 2009 en el Ateneo de La Laguna en Tenerife

Entretelas

Pensar que todo es temporal reconforta incluso si se trata del sujeto. Aquí recuerdo a Foucault cuando en su libro las palabras y las cosas, hablaba de la emoción tranquilizadora que le causa pensar que “el hombre es solo una invención reciente, (…) un simple pliegue en nuestro saber y que desaparecerá en cuanto encuentre una forma nueva”. Cuando se vive  en esta conciencia terminal, se hace necesaria una revisión ética que permita observar los obstáculos que dificultan el cambio, generalmente  hábitos instalados en nuestros modos de ver y pensar que retardan el proceso.

Referenciar estos hábitos, como por ejemplo la misma estructura dialéctica que fabricamos para armar el discurso entre el yo y el otro,  la carga de poder que deriva del monto de afectos que se ponen en enfrentamiento en dicho acto, el protagonismo de la mirada en la construcción del mundo, su carácter reduccionista y planimétrico, la misma conciencia de que todas estas construcciones no pertenecen al orden de lo real sino al del lenguaje, o el papel subliminal del deseo en la constitución del status quo, son el cometido de este proyecto.

Entre estos aspectos cabría destacar la estructura que opera en el interior del pensamiento y las relaciones de poder intrínsecas. Resulta ahora significativo citar de nuevo a Foucault, y su libro de lenguaje y literatura, cuando expone la necesidad de “sacudirse el lenguaje dialéctico” para transgredirlo entendiendo por trasgresión la “afirmación del murmullo incesante, (…) sin negatividad ni contradicción”. Si las diferencias no se contradicen ni contraponen la trasgresión se asemeja a una especie de flujo que sobrepasa nuestra capacidad de pensar. De manera puntual y resonante se podría ver escenificada en el corto de René Clair titulado entr´acte en ese momento en que Francis Picabia portando una manguera vierte el flujo de agua sobre la partida de ajedrez que en ese instante juegan M. Duchamp y Man Ray. Con este acto nada queda destruido más que el protagonismo del mecanismo dialéctico, permaneciendo el set de piezas envuelto en un devenir que se dispone al completo a un entendimiento más amplio y complejo del juego.

La estructura de la mirada igualmente posee cierto contenido implícito de poder que se manifiesta mediante vínculos de pertenencia establecidos con los objetos percibidos. Y es que al mirar le damos solidez al mundo que vemos y creyendo en esta solidez lo asimilamos, ordenamos, construimos y hacemos nuestro. Esta participación del sujeto en la producción de realidad Foucault la señalaría diciendo que el orden “no existe a no ser a través de la reja de una mirada, de una atención, de un lenguaje”. Sin embargo esta idea que inicialmente parece bastante inocua deja de serlo cuando de manera sobre-codificada es presentada como lo hace Sophie Calle en su obra m´as tu vue. En ella expone su mirada al análisis del otro reconociendo su dependencia respecto a él, y demandando una ética del uso.

Pero incluso más allá de los matices subjetivos y de esta demanda cada vez queda más patente que esta reja es un instrumento cultural prefabricado que marca y labra a los sujetos para en última instancia acabar conformando, al modo en como lo expone Lacan la barra represora que divide al sujetos en dos.

Del mismo modo esta retícula que permanece oculta a la mirada acaba convirtiendo lo real en un plano, en pliegues que dejan escapar el lenguaje de lo no dicho, lo no visto, y lo real, pues lo real según Foucault, Lacan y otros es inaccesible, o no existe.

Queda patente que vivimos en un mundo de signos y de lenguaje, en definitiva de ficción, de máscaras, de simulacros y tejidos  que no muestran más que su acontecer como superficie. El mundo queda convertido en un conjunto de proyecciones fantasmas, atravesado por la falta de continuidad,  por la partición constituyente de nuestra cultura. Sólo somos lenguaje, es cierto, pero desde dentro del lenguaje y bajo el dominio del ojo podemos observar esta falla, que proyecta una sombra de sospecha sobre todas las construcciones y por ello libera nuestra mirada hacia un contexto de mayor relatividad, condición previa para que cualquier orden nuevo, si es posible, devenga.

Lourdes Florido

Entretelas Ateneo de La Laguna del  4 al 25 de septiembre de 2009

Tenerife

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~ por lolaperezg en 6 septiembre 2009.

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