Inauguración de la exposición “Óscar Domínguez: Entre el mito y el sueño” el 28 de marzo en Tenerife Espacio de las Artes

Óscar Domínguez: Entre el mito y el sueño

Tanto por la calidad subversiva de sus creaciones, como por su participación activa en el Surrealismo -episodio crucial en las artes de la Vanguardia del siglo XX-, Óscar Domínguez (Tenerife, 1906 – París, 1957) ha sido considerado, junto con Joan Miró y Salvador Dalí, el tercer gran nombre que España dio a la pintura surrealista. Si bien su infancia transcurre entre La Laguna y Tacoronte -donde su familia contaba con haciendas y plantaciones-, a partir de 1927 combina su residencia en París con varios viajes a Tenerife, hasta que, ya a partir de 1936, la capital francesa se convierte en su hogar definitivo hasta su muerte, un 31 de diciembre de 1957.

El nombre de Óscar Domínguez suscita evocaciones diversas: para unos es un pintor visionario, el inventor de la “decalcomanía”; para otros, el excelente constructor de objetos surreales -esas máquinas imposibles e insolentes, erotizantes y transgresoras, siempre poéticas-; y aún habrá quien aluda al artífice de inquietantes realidades oníricas que sacude, en palabras de Agustín Espinosa, “los raíles de un tren en llamas”. A través del rostro multiforme de su obra, de su subversión y renovación constantes, Óscar Domínguez representa al artista por siempre insatisfecho, al creador inconformista, libre en su libertad creadora. Sin embargo, esa fiebre inconstante de su pintura, movida por el exceso de experimentación, además de su carácter espontáneo, impulsivo y tragicómico de “disidente perenne -subraya Pérez Minik-, de esos que después de cualquier revolución no saben construir un mundo nuevo”, no siempre permitió a Domínguez apurar todas las posibilidades de sus propios hallazgos, por lo que su obra se convierte en una continua búsqueda de nuevas formas de pintar, dibujar y escribir.

Desde sus composiciones de influencia daliniana de principios de los años treinta -La bola roja (1933) o Le dimanche (1935)-; pasando por la genialidad de sus pinturas cósmicas -Los platillos volantes (1939)- y superando el período metafísico y la asimilación del estilo picassiano, ya en la década de los cuarenta -Mujer sobre el diván (1942)-; hasta alcanzar su técnica del triple trazo y, posteriormente, la etapa informalista que caracteriza a sus últimas obras -Delphes (1957)-, la fatal predisposición de Domínguez hacia los alucinados vericuetos de la imaginación y su permanente experimentación se convierten, finalmente, en la guía de todo su itinerario creativo. En efecto, el pintor tinerfeño se caracteriza por una práctica pictórica absolutamente enmarcada en la intuición onírica, presidida por un espíritu liberador en estado puro que está en perfecta consonancia con la maquinaria clandestina, vertiginosa e irracional del Surrealismo.

Isidro Hernández Gutiérrez

Conservador Jefe Colección TEA Tenerife Espacio de las Artes

vía TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Inauguración exposición “Óscar Domínguez: Entre el mito y el sueño”

28 de marzo 20:30 h. Tenerife Espacio de las Artes

~ por lolaperezg en 26 marzo 2014.

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